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martes, 22 de febrero de 2011

Debajo del agua


Desde un sueño en paralelo, y sin despertar, vengo a decirte.
En la certeza de rozar el impulso preciso que trae adherido el esfuerzo, como un premio que atrae otro, y colgando en mí como un imperdible de día, renace la pasión necesaria, para saltar al cielo y caer después a las puertas del averno.
Manteniendo el alma llena, sin ponerla en venta, destierro la derrota en nada, perdida en mi mar, y el tuyo, merecido y deseado.
En la ceguera voluntaria al recorrerte al anochecer, reinvierto mi respiración, latiendo solamente en el sentido de tu aire.
Absurdo el calor desperdiciado, sin dar al saber lo que tienes, y sin poder cuando sabes.
Sigo esperando, estampada en la corriente, al abrigo de miradas.
Desde la alegría de un rayo de paz, confieso que en muchos ratos desafío al universo, lucho contra la lluvia, escalando al viento, y taponando susurros.
Y mi mundo se ilumina, con todos los besos en caravana y las caricias en almíbar.
Devuelta la ilusión entre recortes de instantes, te espero debajo del agua.



miércoles, 16 de febrero de 2011

Lejos del suelo







Se me olvidaba mimarme. Se me olvidaba acostarme sin haberme levantado. Se me olvidaba asomarme al mundo con la sonrisa de mala. Se me olvidaba que no todo es comprensible. Se me olvidaba la luz escuchada en mi voz. Se me olvidaba cantar, se me olvidaba mi música.
Se me olvidaba olvidar lo que tenía que olvidar y no hacerlo de lo que realmente vale la pena.
Se me olvidaba todo, hasta mí misma, por tantos acontecimientos transcendentales juntos, tantas decisiones importantes a la vez...tanta puta tensión y desgaste, todo junto...
Y se me olvidaba que no sirvo para sentarme a lamentarme, a mirar miedos y hacer trenzas con las dudas, disfrazarme de víctima y pensar que todo el firmamento y cada uno de sus planetas me han regalado todo lo malo por un castigo divino o una jugada del destido...
Se me olvidaba que la suerte es compañera del camino que nuestros pies llevan.
Y se me olvidaba volar, sentir, luchar, sonreir...
Ser me olvidaba ser YO.
Se me olvidaba recuperar a la chica de ayer, la mía, la de siempre, la del alma, la que no consentía doblegarse, ni rendirse, ni dejar de intentar, siempre de pie, y con el bolsillo llenoooo de sonrisas inquietas por estrenar.
Se me olvidaba emocionarme con mil cosas escondidas, porque las jodidas jugadas imprevistas a veces es lo que tienen, y desde el suelo, frío y espantosamente duro, hoy decido no olvidar más.
Hoy me reconcilio con la chica, la niña que jamás dejé morir, la que hace que la ilusión se mantenga de noche y de día, que buscando lo sorprendente de la vida continuamente, había conseguido volar, y hacerlo muuuuuuuy alto....
La chica de ayer es la base y el pilar de la mujer, y se me estaba olvidando.
Ahora, me resbala...ya puede pasar lo que sea....
A partir de ya!!!





jueves, 10 de febrero de 2011

...con TeLa De uN TodAvíA









Un viso de suave seda azul, transportaba sus ojos al silencio de los despertares ensobrados.
Y allí, con sus mil lunares, siguió la senda de doce lunas en busca y captura, redibujando su mapa dérmico con luz prohibida.
Destellos del mañana asomaban entre sus cabellos, que eran de noche, cuna de traslúcidos sueños...Huyó de madrugada hacia la azotea, cubierta de fría escarcha, y recompuso su fuerza con tela de un todavía...
El amanacer siempre la sorprendía desvelada.
Si hubiera mirado al cielo, no se habría perdido el vestigio del alba...tan ofensivamente adictivo!...sí, siempre le recordaba que la vida sólo se vive en vivo..

sábado, 29 de enero de 2011

Sí...las madres también.



Sí, lo sé...pero yo también tengo derecho a enfadarme cuando algo me sienta mal...no te enfadas tú con tus amigas algunos días y luego se os pasa?...sí, aunque sea tu madre yo también sé enfadarme con los demás no solo contigo cuando te riño por algo...también puedo tener un mal día, o estar triste...o llorar!!... no me mires así...sí, también sé llorar...aunque tú no me has visto nunca...quizás deba hacerlo para que veas que no pasa nada, que las madres también lloran, que no son perfectas, que no son supermujeres que siempre pueden con todo...sí, quizás también debas verme en el otro lado, aunque nunca lo hayas hecho...tan sólo para ver que soy una persona, y que no es malo mostrar lo que se siente, que sienta bien compartirlo, que no soy imbatible, que siento y sufro como tú...que aunque sea siempre tu fuerza, y tú me des mucha a mi, a veces roza el límite...y sé que en ese momento con un abrazo tuyo me la harás recuperar...y te estás haciendo mayor... y te quedas con todo...hasta como me siento...sí, quizás deba llorar para que no pienses que tu madre no sabe, o no puede, o no tiene motivos...y no pasa nada...sí, quizás deba explicártelo...detrás de mis sonrisas, de mi empuje, de mi actividad, de mis caricias regaladas, de mis bromas, del no parar.. detrás de todo soy una mujer normal, que cae y se levanta como puede, no la mejor ni la más fuerte como crees...detrás hay mil colores, estados de ánimo, épocas, momentos, batallas, luchas, esfuerzos, cansancio, desilusión...hay tantos matices que no conoces....pero sí....las madres también lloran mi niña...


lunes, 17 de enero de 2011

En un roce conocido.





De pie ante ella, dió unos pasos para quitarse de encima la incomodidad que le causaba tenerla delante, mirándolo fijamente, como solo ella sabía, directamente a su fondo...Sí, ella siempre sabía cómo hacerlo.

Esa mujer...era la poseedora de todos sus putos deseos y sus más íntimos secretos. Era la autora de su felicidad en bocetos e instantes y de su ansia de los cojones.

Antes, ahora y dentro de cien años, la que mejor lo conocía. Ella siempre sería el cordón umbilical directo hacia sus más hondas entrañas.

Ella lo miró a la vez con ternura y deseo, rebozándolo con mil mimos, porque notaba aunque disimulara que había estado llorando. Sin decirle que lo sabía, dejando sus lágrimas a oscuras, se acercó y le rozó el alma y cada centímetro de piel...


viernes, 14 de enero de 2011

Rompiendo el Silencio...




Y mientras observaba su recuerdo, tomó un pequeño sorbo de café. En silencio. Como se paladean los placeres y como se acaricia lo que somos. En el tiempo en que tardó en acabarse el cigarrillo, había recorrido el último recodo de vida, como un guioncito en un largo camino. Que vueltas da la vida a veces. A veces estúpidas porque no las entendemos, pero al final siempre tienen sentido. Y lo había encontrado. A todo. Y desde allí, desde su alma, mientras se acercaba una bocanada de aire, sintió unos golpes contundentes, a la altura del lado izquierdo de su escote, tumbando la escolta que lo protegía, y haciendole saber que alguien intentaba esculpir allí pensamientos de contrabando. Y entonces supo que había llegado el momento justo para romper el Silencio...


miércoles, 5 de enero de 2011

De la piel en subida.






Quizás aprendí a superar, más que nunca, utilizando mi alma como escudo... Y tras ella, y con ella, me sentí fuerte, capaz, suficiente, enorme, creciente, impulsiva, dejándome llevar de su mano y arrinconando los prejuicios, los miedos, los porqués.

La abrazaba a solas, con un cómo me sentía, o le regalaba una foto revelada en el cuarto oscuro de la percepción, y aumentaba su tamaño. Cuando algo me indignaba, me emocionaba, me derretía, me inquietaba, o me descolocaba, una instantánea le colgaba...Una vez conseguí editar un álbum entero. Y ahora la colección no cabe en la estatería entre mis aortas.

Y entonces, no sé bien porqué, supongo que grácias a ella, siempre he tenido el valor y el impulso que me alimentaba a hacer, a luchar, a entender, o mejor a intentarlo, a seguir...pero a veces...como ahora....ahora no lo tengo.

Me vuelve a intimidar la subida.

Será esa jodida pendiente, pendiente por ascender desde hace tiempo, o que me falta el aliento o los ovarios para hacerlo... o será que ando escasa de fuerza suficiente ultimamente, y mi alma está desanimada para ponerse en otras pieles, hasta en la mía.

Será que mi piel está sensible y no brilla demasiado para abrigar ilusiones.

Será el frio, o quizás sea yo.

No dejo de preguntarme siempre. Todo. Aunque a veces odio las preguntas y me tapo fuerte los oídos, mientras canturreo por lo bajo, para no oir...

Será que a pesar de sentir, a veces una parte de ti queda en silencio, como anestesiada, dejando que sólo emerjan las justas y suficientes constantes vitales...

Será que a veces la vida por mucho que consigamos y hayamos aprendido, nos pone de nuevo en momentos en los que nada sirve de nada.

Y hay que tirar a la izquierda, o la derecha, o seguir recto... y nada... no sientes los sentidos para orientarte...