
¿Porqué algunas almas son tan inaccesibles?
¿Porqué se protegen, se aislan y evitan que te acerques?
Nacemos libres, inocentes,puros,...y a lo largo de la vida, nos construimos un muro. Todos. Antes o después.
Que nos protege, del sufrimiento, del dolor, de los ataques externos. Un escudo protector de nuestra alma, al fin y al cabo, nuestra más honda e interior esencia.
Porque duele la vida..
Porque cuesta luchar, salir adelante, amar, perder, caer,..
Pero ese sufrimiento diario, es tan necesario. Para aprender y crecer.
Y guarecidos tras el muro, nos sentimos protegidos, que nos aisla del dolor, de sufrir.
Unos se fabrican el muro con soberbia, que despista y les camufla. Otros con seguridad, otros con prepotencia, otros con egoismo, otros con indiferencia,...no importa, son muros que esconden detrás seres sensibles, inocentes, con miedo a sentir, a mostrarse, con miedo a sufrir..
Yo también tenía un muro.
Fabricado desde no recuerdo cuando...una barrera, una coraza fuerte, tras la que me camuflaba, y me servia para disimular y cuidar a un ser demasiado sensible, tímido y emotivo.
Pero un dia me dí cuenta, cuando empezó a caer, que no necesitaba ninguna protección. Más bien que no la quería...así que con mucha voluntad, consciente y pacientemente me propuse derribarla. Y lo consegí, con mucho esufuerzo, que cuesta, no es fácil. Quitar el muro supone darse como en realidad eres, sin falsedades, ni fingimientos, sin protecciones, ni miramientos, es abrir tu corazón, tu mente y tu alma, a todo y a todos. Con el riesgo de sufrir mucho más. Sin muro, te sientes desnuda, mucho más que fisicamente, es un desnudo del alma.
Y te sientes vulnerable, mucho, en numerosas ocasiones...tanto!
Pero la recompensa vale la pena.
Porque sin muro, ya no hay contención, ni freno....ni para lo malo, ni para lo bueno!!!.
Claro que ya no te protege de lo malo, del riesgo de sufrir, pero también lo que entra, lo que recibes tampoco tiene barrera. Ni límite.
Alguien me decía que si había sufrido mucho por amar...y pensaba...no me suelo quejar, sí, he sufrido mucho, pero tampoco me paro demasiado a lamentarme. Se sufre, así es la vida. Pero no por el miedo a sufrir voy a dejar de sentir.
No por el miedo a sufrir dejaré nunca de amar.
No por el miedo a sufrir voy a dejar de luchar, de decir, de pensar, de opinar, de aprender, de compartir, de crecer....
¿Cúantas veces nos emocionamos y aguantamos las ganas de llorar porque queda mal?
¿Cúantas veces reprimimos dar un abrazo por el miedo a qué dirán?
Los sentimientos hay que conocerlos, controlarlos. Nunca jamás frenarlos.
Porque los sentimientos nos indican nuestro estado de ánimo más íntimo, cómo nos sentimos, y lo que sentimos. Nos muestran nuestros pensamientos, lo que somos y qué somos. Y aunque más vulnerable, y desprotegida, sin freno, ni protección te sientes más libre y fuerte que nunca.
Ya no tengo ningún muro.
Aunque cuesta luchar contra la tentación de volver a levantarlo, en la jodida jungla en la que vivimos, en esa lucha constante, diaria, y desenfrenada. Un mundo a veces duro, dificil, injusto y cruel.
Pero igualmente, me arriesgo. Ya no lo quiero...
Y ahora rio, lloro, siento, pienso, vuelo, sueño, amo.
Ahora VIVO!
Y he descubierto un tesoro, que no pienso dejar de regalar.
He descubierto a mi alma, y me gusta y me encanta. Limpia, sincera y sentida, quiero dejarla volar, y no pienso hacerla callar.
No me da miedo que vuele.
Ahora ya, si la ato, morirá.