
Agradezco cada momento en el que siento tu cercanía.
Cada mañana me haces un regalo, cuando el dolor no resquebraja el aire...esos amaneceres que comparto contigo.
Te envío mensajes desde lo más profundo del corazón, a partir del dia en el que pisé fuerte el presente. Y se paró.
Colgada de las manillas del reloj, pendiente de ese instante.
Caricias amplificadas.
Renglones sin final.
Gemidos ahogados en labios anhelantes.
Te escribo para citarte, en la esquina del Ocaso.
He parado el tiempo en tus labios, mientras los latidos del firmamento retumbaban marcando el ritmo.
Apaga la luz del ruido, que ahora camino en el borde mismo del abismo siguiendo tu rastro.
Abrázame fuerte ahora, como tú sabes hacer.
Déjame dormirme..Sólo así podré descansar...
Es ahí donde me quiero despertar.
Hoy he decidido ser ladrona.
De tu voz ahogada, de palabras inexistentes, esas que ni tan siquiera hacen falta.
Me quedo con el roce de tu piel bajo la luna.
Recorreré arañando los peldaños del destino.
La palabra temor no la siento ni la entiendo.
Y el tiempo, mi alma no abarca su significado.
Tan sólo la lucha ante ejércitos de ternura, parando momentos vestidos con tu pasión.
Le hablo al viento, y le grito que no es necesario que me hable de ti.
Dejo pasar la brisa, que me despeina, y me trae tus caricias.
Mi viaje es para siempre.
Desde que lo emprendí.
Hasta tu siguiene mirada.
Mi viaje es hacia ti.
Que la vida se acaba?
Seguiré en la siguiente.
Una vez andé entre la gente...