
Lo que hace fracasar a los imbéciles y frena a los cobardes, en la carrera de la vida, es la debilidad del sentimiento, la falta de reflexión, los malditos prejuicios en que nos han educado y los absurdos temores religiosos y sociales que nos congelan el alma..Y condenan la existencia.
Todo lo cual les impide lanzarse...Porque todo individuo, dotado de un espíritu libre y decidido que se sobreponga como debe ser, sabrá comparar y equilibrar la balanza, desafiando las circunstancias y despreciando las barreras...Convencido, de que por muchas que sean esas barreras y las lesiones sufridas durante el largo camino, nunca, nunca, podrá compararse al más ligero de los goces adquiridos y de las emociones derrochadas por ese misterioso encadenamiento de sensaciones y vivencias.
Cualquier ser humano razonable, preferiría lo que lo deleita, a lo que le asusta o le resulta extraño.
Me pregunto quién y porqué no consentirá en explorar, acometer, conocer, conseguir, sentir y vencer ese límite inalcanzable que le hace sentir VIVO, para procurarse todo aquello que le aguarda para conmoverle...
Yo no dejo de preguntarme dónde está ese límite...Busco...No creo que exista.